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¿Boh – qué? ¡Bokeh!

¿Quién de ustedes habla japonés? Yo no. Me encantaría tener a un japonés aquí para preguntarle su opinión, después de todo, ellos inventaron la palabra ‘boke’; aunque usted no lo crea.

La palabra ‘bokeh’ está en boca de todos los amantes de la fotografía pero lamentablemente muchos la usan de forma incorrecta. Hay personas que al ver una foto con muchos pequeños círculos de luz exclaman “¡qué lindos los ‘bokehs’!” y yo sólo puedo darme una palmada en la frente. Esos reflejos y pequeñas fuentes de luz que forman círculos, hectágonos o anillos en el fondo de una foto NO SE LLAMAN ‘bokeh’. Simplemente se llaman círculos, hectágonos o anillos  😉

Cualquier foto con poca profundidad de campo tendrá áreas desenfocadas (fuera de foco) delante y/o detrás del sujeto fotografiado. El ‘bokeh’ es la calidad subjetiva de ese desenfoque, es decir, como apreciamos visualmente esa zona de la foto y si este desenfoque nos parece agradable o si sentimos que nos distrae del sujeto y por lo tanto no aporta a la fotografía misma.

Entonces el problema de definir el término se complica porque diferentes personas pueden tener una apreciación diferente de una misma foto; sin embargo, existe un cierto consenso entre los fotógrafos profesionales para definir qué es el ‘buen bokeh’ y el ‘mal bokeh’ en una foto:

Cuando el área desenfocada es suave y homogénea, las aberraciones producidas por el lente no deforman al sujeto y en general no nos sentimos distraídos por esta área, hablamos de ‘buen bokeh’. Por el contrario, si nuestro lente produce aberraciones que se superponen al sujeto o que distraen de la composición general de la foto, o si los círculos de luz tienen bordes muy rectos y definidos, entonces tenemos ‘mal bokeh’.

Un ejemplo de “buen bokeh” (Shutterbugin, DPReview).

Un ejemplo de “mal bokeh” (moving_comfort, DPReview).

Eso debería aclarar un poco más la definición del término; ahora, escribir y pronunciar la palabra correctamente es un problema diferente, aunque quizás sea algo más fácil para nosotros que hablamos español. Los japoneses simplemente pronuncian (y escriben) ‘boke’ (boque), sin acentuar una sílaba más que la otra, y eso significa “mancha” o “borrón”. ¿Por qué nosotros agregamos una ‘h’ al final? Porque en una revista norteamericana de fotografía de los años 90’s un inteligente señor decidió ayudar a sus compatriotas con la pronunciación: al agregar la ‘h’ al final la fonética del inglés invita al hablante a pronunciar la palabra como “bo-que”. Sin la ‘h’ final una persona de habla inglesa diría “bou-ke”, otros prefieren decir “bou-key” y algunos incluso dicen “bouk-hey”. Diferentes acentos, nacionalidades y culturas nos han dado una docena de posibles pronunciaciones, pero la palabra original sigue siendo ‘boke’, o en este lado del mundo, ‘bokeh’.

¿Cómo prefieren pronunciarla ustedes? Creo que eso da lo mismo, después de todo no es una palabra nativa del español. En mi opinión, lo que sí es importante es tener clara su definición. Espero que esta entrada escrita durante una aburrida mañana en el trabajo les haya servido de algo, aunque sea sólo para pelear por culpa de esta maldita palabra.

Lobo.

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Rápidos y furiosos: lentes con grandes aperturas

En fot3ros lo mencionamos, así es que quise escribir sobre este tema.

Cuando hablamos de la velocidad de un lente estamos hablando de cuanta luz es capaz de dejar entrar, o de cuan grande es su apertura; esto se expresa por medio de su número f/: entre más pequeño el número f/, más grande es su apertura. Para calcular la apertura (número f/) debemos dividir la longitud focal por el diámetro real de la apertura, o “pupila” que deja entrar la luz. Para controlar esa apertura usamos el diafragma, una serie de hojas que se abren o cierran según nuestra necesidad. Todo esto determina la velocidad de un lente, o su capacidad para inundar con más luz el plano focal; por eso decimos que estos lentes son rápidos: dejan pasar enormes cantidades de luz en comparación con sus dimensiones.

Diafragma

Las hojas del diafragma controlan la apertura del lente.

Existe todo un rango de aperturas que van desde las “económicas” (f/4.5-5.6) hasta las absurdamente caras (f/1.0 o más), ya que los lentes rápidos requieren de procesos de ingeniería más complejos y vidrios más grandes y de muy altos estándares para no sacrificar la calidad de imagen al dejar entrar tanta luz. Entonces, ¿cuáles son los lentes más luminosos? El listado de los lentes ultra rápidos comienza con algunos f/1.0 como un Canon 50mm y el  Leica Noctilux f/0.95; este último fue reemplazado por una nueva versión que se vende por unos $ 10.000 dólares. Claramente no son piezas fáciles de ver en cualquier tienda   😉

Leica 50mm f/0.95

Leica 50mm f/0.95

Pero hay lentes aún más luminosos: el TV-Nikkor 35mm f/0.9 es el lente más rápido que ha fabricado Nikon; es una pieza industrial hecha especialmente para capturar imágenes fluorescentes de rayos-X. De hecho, ni siquiera tiene la clásica montura F, sino una rosca L39mm.

Nikkor TV 35mm f/0.7

Nikkor TV 35mm f/0.7

A medida que seguimos bajando el número f/, vamos abriendo aún más la apertura: existe el Farrand Super Farron 76mm f/0.87,  y un Fujinon 25mm f/0.85, aperturas que parecen casi absurdas en fotografía, pues al usar estos lentes completamente abiertos la profundidad de campo es mínima y lograr una foto enfocada es un verdadero desafío.

Farrand Super Farron 76mm f/0.87

Farrand Super Farron 76mm f/0.87

http://www.flickr.com/photos/62052755@N05/5768116038/

Fujinon 25mm f/0.85Fujinon 25mm f/0.85

¿Más rápido? El legendario Zeiss 50mm f/0.7 se merece una mención especial: un lente construído para la NASA que el director Stanley Kubrick mandó a adaptar para montarlo sobre una cámara de cine y lograr así filmar escenas iluminadas solamente con luz de velas en la película Barry Lyndon.

Zeiss 50mm f0.7

Zeiss 50mm f0.7

La gran mayoría de los lentes súper-rápidos son piezas industriales construídas con fines médicos (sobre todo rayos-X) o para ser usados en antiguas cámaras de televisión, cuando la iluminación no era muy buena. Debido a esto, muchos de estos lentes no están hechos para la fotografía y por lo tanto no cuentan con una montura estándard, por lo que si llegas a encontrar uno tendrás que usar tu ingenio para acoplarlo a tu cámara.

La mayoría de estas piezas se fabrican en números muy limitados, se hacen para propósitos especiales, y en general, los diseñadores e ingenieros invierten mucho más tiempo y dinero que en los lentes más comunes, así es que sus precios son a veces ridículos. Por supuesto, eso sólo logra aumentar las ganas de los aficionados por tener una (o varias) de estas joyas en sus bolsos de fotógrafo.

Lobo.

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